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Villa Epecuén en auto: cómo visitar el pueblo fantasma en Argentina

Villa Epecuén estuvo casi 25 años bajo el agua tras la inundación de 1985. Mirá cómo llegar en auto y visitar las ruinas del pueblo fantasma, cerca de Carhué.

Rangel Machado·
Ruinas de un antiguo edificio de Villa Epecuén, con chimenea de ladrillos y torre de hormigón al fondo, rodeadas de árboles muertos y blanqueados por la sal, bajo un cielo azul

Villa Epecuén en auto: cómo visitar el pueblo fantasma en Argentina

Parece escenario de película post-apocalíptica: edificios corroídos, árboles blancos y retorcidos, silencio total donde antes había un balneario lleno de gente. Pero Villa Epecuén es real, está en el oeste de la provincia de Buenos Aires, y se puede visitar en auto en cualquier recorrido que pase por Argentina.

En resumen: Villa Epecuén era un balneario turístico a orillas de una laguna de agua salada, en la provincia de Buenos Aires. En noviembre de 1985 una inundación cubrió el pueblo con hasta 7 metros de agua, y quedó sumergido durante casi 25 años. Cuando el agua bajó, a fines de los años 2000, dejó al descubierto ruinas y árboles petrificados por la sal que hoy forman uno de los escenarios más únicos de Argentina. Está a 7 km de Carhué, accesible por la Ruta Provincial 60.

La historia detrás de las ruinas

Villa Epecuén nació en 1921, fundada por Arturo Vatteone a orillas de la Laguna Epecuén. Lo que atraía a los visitantes era el agua: una salinidad parecida a la del Mar Muerto, a la que se le atribuían propiedades terapéuticas para problemas reumáticos y de piel. El balneario creció a lo largo de las décadas siguientes, con hoteles, casas de veraneo y una vida turística activa.

En noviembre de 1985, después de años de lluvias intensas y de obras de contención que no dieron abasto, un dique cedió y el agua invadió el pueblo. En pocas horas, los habitantes tuvieron que abandonar todo, casas, muebles, documentos. No hubo víctimas fatales, pero casi nadie logró salvar el patrimonio construido allí.

Casi 25 años bajo el agua

El nivel del agua siguió subiendo hasta 1987, llegando a unos 7 metros de altura sobre el antiguo pueblo. Villa Epecuén quedó sumergida durante casi dos décadas y media, un período en el que prácticamente desapareció del mapa.

El agua recién empezó a retroceder a fines de los años 2000. Y lo que emergió, de a poco, fue un escenario que nadie esperaba: calles, cimientos y árboles enteros, petrificados y blanqueados por el exceso de sal absorbido durante los años sumergidos. El efecto visual es exactamente ese tono de película de ficción que aparece en las fotos, pero es resultado directo de la física de la salinización, no de ningún tipo de puesta en escena.

Qué ver hoy en las ruinas

Hoy se puede caminar entre los restos de las construcciones: paredes de ladrillo, una antigua chimenea, estructuras más grandes que resistieron mejor al agua, como un antiguo matadero proyectado por el arquitecto Francisco Salamone, que todavía marca la entrada del pueblo. Los árboles muertos, sin hojas y claros casi como huesos, forman un escenario reconocible a primera vista en cualquier foto del lugar.

Vale la pena reservarse un tiempo para caminar con calma, sin apuro. No hay estructura turística dentro de las ruinas, así que llevá agua y protección solar, sobre todo en días calurosos. La Laguna Epecuén también es parte de la experiencia: los flamencos que frecuentan sus aguas se convirtieron en un símbolo de la región, y suelen verse con frecuencia a la orilla de la laguna.

Curiosamente, el pueblo no quedó totalmente vacío después de la tragedia. Hace décadas, un único habitante eligió volver y vivir solo entre las ruinas, convirtiéndose en parte de la historia reciente del lugar.

Museo Dr. Adolfo Alsina, en Carhué

En Carhué, a 7 km de las ruinas, el Museo Dr. Adolfo Alsina guarda la memoria de Villa Epecuén: fotos de antes de la inundación, objetos recuperados, relatos de la época. Es un buen complemento para quien quiere entender el contexto antes (o después) de caminar por las ruinas en sí.

Cómo llegar en auto

El acceso más directo suele ser por la Ruta Provincial 60, que une Carhué con la región. De Carhué hasta las ruinas son solo unos minutos en auto bordeando la orilla de la laguna. Si tu recorrido ya incluye Argentina, sea rumbo a Buenos Aires, sea siguiendo más al sur hacia la Patagonia, vale considerar Villa Epecuén como una parada de mitad de camino, no queda exactamente en la ruta más obvia, pero el desvío compensa.

Usá el GT Overlander para armar este tramo: describís el viaje en lenguaje natural, incluyendo Villa Epecuén como parada, y la IA organiza el trayecto con el contexto de las rutas y ciudades en el medio del camino.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden visitar las ruinas de Villa Epecuén libremente? Sí, se puede caminar por el área de las ruinas sin reserva previa. No existe estructura turística formal en el lugar (baño, kiosco), así que lo ideal es prepararse antes de salir de Carhué.

¿Cuánto tiempo lleva visitarla? Una o dos horas suele ser suficiente para caminar por las ruinas con calma y sacar fotos, sin contar el tiempo en el Museo Dr. Adolfo Alsina en Carhué.

¿Dónde alojarse para visitar Villa Epecuén? Carhué es la base más práctica, con opciones de alojamiento y la cercanía de las ruinas y del museo. La ciudad también es conocida por sus propias termas de agua salada.

¿Se puede combinar Villa Epecuén con otros destinos en el mismo viaje? Sí. Villa Epecuén funciona bien como parada de un día dentro de un recorrido más grande por la provincia de Buenos Aires o como desvío en un trayecto rumbo a la Patagonia argentina.

¿Por qué los árboles quedaron blancos? El exceso de sal absorbido durante los casi 25 años sumergidos mató y decoloró la madera, dejando los árboles con ese aspecto blanquecino y petrificado que hoy es una de las marcas visuales del lugar.

Villa Epecuén no es solo una curiosidad de internet. Es un lugar que resume, de una manera bien literal, lo que el agua puede hacer, tanto destruir como revelar. Y es exactamente ese tipo de parada fuera del recorrido obvio lo que hace que un viaje en auto por Argentina valga la pena.

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Rangel Machado

Escrito por

Rangel Machado

Empresário e viajante. Fundou o GT Overlander pra ser o app que ele mesmo queria ter na própria estrada, e desde então lidera produto e visão ouvindo de perto quem viaja.

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